La semana pasada comenzamos a estudiar sobre el propósito general que Dios tiene para nuestras vidas: ser semejante a su Hijo y nuestra santificación. Pero Dios también n tiene un propósito específico para cada uno de nosotros.
“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que Él tiene para ellos. Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor entre muchos hermanos” (Rm 8: 28-29).
Todos tenemos un propósito . El propósito es aquello que dota de razón nuestra existencia, le da sentido a nuestra vida. Dentro del propósito específico de Dios para nuestras vidas están los roles y funciones especificas que Dios determinó para hombres y mujeres, que trascienden y afectan nuestra vida y entorno. Hoy en día el mundo está de cabeza porque las mujeres están haciendo cosas que Dios le dijo al hombre que debía hacer y los hombres están haciendo cosas que Dios le dijo a las mujeres que debían hacer. La mujer no puede hacer nada que Dios haya determinado que el hombre debe hacer. Si lo hace, tanto su casa como su vida se ponen de cabeza y viceversa. También, tenemos padres que están haciendo cosas que Dios determinó que deberían hacer los hijos. Pero la voluntad especifica de Dios para tu vida es mucho más que ser madre o padre. Ser un pastor o un hermano de una iglesia. Es mucho más profunda, mucho más compleja.
Es necesario que descubras cuál es la voluntad de Dios para tu vida y es tu trabajo encontrarla. porque hasta que el llamado no llegue a tu vida, serás una persona inconstante, ineficiente y estéril. Todos los hombres sin propósito son así. La misión de nosotros no es venir a la iglesia.. es hacer algo en y por el nombre de Jesús.
Así como existe un propósito universal también n existe un propósito específico para cada uno de nosotros. Esto tiene que ver con cuál será el lugar que nosotros ocuparemos en la inmensa maquinaria del avance, la promoción y la extensión del evangelio de Jesucristo.
Una vida sin propósito al único que le sirve es al político que necesita conseguir un voto, pero que cuando tienes problemas ya no vale. Una vida sin propósito no sirve para nada. La biblia dice que aquella vida que no tiene propósito es arrancada y echada al fuego. Una vida sin propósito sirve solamente para ser cortada, dejada aparte para que se seque y echada al fuego (Mt 7:19). Las personas sin propósito viven una vida secándose hasta cuando mueren y se pierden para siempre. Van a la iglesia, leen la biblia pero se siguen secando. Solo les queda la religión, los dogmas y los rituales pero ya no hay vida en ellos, no producen fruto.
«Ustedes son la sal de la tierra. Pero ¿para qué sirve la sal si ha perdido su sabor? ¿Pueden lograr que vuelva a ser salada? La descartarán y la pisotearán como algo que no tiene ningún valor. «Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial» (Mt 5:13-16)
Una vida con propósito tiene un invaluable valor. Afecta la vida de las personas que están a su alrededor. Su vida no pasa desapercibida. Su vida es luz y sal, lo quiera o no el mundo. Lo acepten o no o acepten. Dios hace que los hombres con propósito sean luminosos y llamativos. Él los hace llamativos para su familia, su iglesia, su entorno y su mundo íntimo. No importa si no es apóstol, profeta, pastor.. pero tiene luz!.
La oración y el aprendizaje bíblico es el camino que debemos tomar si queremos conocer el propósito específico que Dios tiene para nuestras vidas. No existe otro camino, debemos derramar nuestro corazón delante del Señor. Si quieres saber cuál es tu propósito tienes que orar como nadie nunca oro. Debes buscar a Dios como lo busco Elias, Nehemias, José, Abraham o Moisés. Si buscas a Dios con todo tu corazón y comienzas a pedirle «Señor yo quiero saber quién soy». Él te lo va a decir. Debes ir a las rodillas, a lo secreto y sacarle el secreto a Dios. «Señor quién soy, estoy cansado de mi doble ánimo, de no entender quién soy y para qué estoy aquí».
Cuando Dios te revela tu propósito específico, Él puede usar a tus pastores o aquellos que están a cargo de tu vida para guiarte en el conocimiento de este. No siempre será de manera misteriosa como el Señor te va a revelar su propósito, quizás esperas que Dios te de la respuesta en tus tiempos de oración pero a veces no será así. En mi caso, vino un hombre de Dios a decirme que sería pastor, yo pensaba «no tengo ni piel ni forma de pastor, no tengo mente ni pasta de pastor» pero Dios así lo quiso y me lo confirmó a través de varios hombres.
«Cierto día, mientras estos hombres adoraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: «Designen a Bernabé y a Saulo para el trabajo especial al cual los he llamado». (Hch 13:2)
¿Quién te escoge? ¿el pastor? ¿Tus amigos? ¡No!. ¡A ti te escoge Dios!. Él es quien te escoge, Él es quien dice quién eres tú. Él es quién te va asignar un propósito especifico para tu vida.
El libro de hebreos en el capítulo 11 dice que la fe sostuvo a Abraham. La fe ¿Quién la da? Dios. Te la da para que te sostenga mientras haces lo que Él planificó que tú hicieras.
«El propósito te sostendrá ya que el Espíritu de Dios es el encargado de mantenerte fuerte, firme, lúcido y vigente para que lo cumplas. No eres tú. Cánsate de pelear con tus fuerzas.
Cuando Dios te da un propósito Él te asigna los dones y talentos que tienes que tener. La gente no te necesita a ti, necesita el propósito que tú tienes. Dios no unge al hombre para que se jacte de los que es, no unge cristianos para que se gobiernen solos y sean arrogantes . Todo propósito individual está ajustado al propósito universal y todo hombre y mujer con propósito están sujetos a sus pastores.
Pablo y Bernabé llevaban 14 años sirviendo a la iglesia, sin ser todavía escogidos. Vivían todo el tiempo en una constante preparación y muerte de la carne, hasta estar listos para el llamado. Mientras antes renuncies a ti, antes Dios comenzará a usarte.
Dejamos de ser inútiles cuando encontramos el propósito para el cual fuimos creados, además de esto, las tentaciones y los deseos de la carne comienzan a menguar porque son reemplazados por las cosas que Dios tiene para nosotros: dones, talentos, misiones y actividades. El propósito te santifica. Nuestro mayor impacto en este mundo está en servir y amar a los demás. El no tener propósito te hace una persona egoísta que busca amarse a sí misma y a los suyos, a ser un idolatra de sus hijos y de su esposa. Tú y yo nos tenemos que ir de este mundo habiendo dejado una huella.


