Hace 25 años, cuando me convertí, una de las primeras cosas que golpeó mi corazón impactandome profundamente fue el amor de Dios. Comencé leyendo los libros de 1 y 2 Reyes, pero cuando me encontré con 1 Corintios 13 me di cuenta que el amor no es un sentimiento, porque el sentimiento es pasajero. Creemos que amar es sentir algo bueno por una persona, sentir algo lindo, pero eso es solo un sentimiento.
Si miras al mundo te darás cuenta que todas las personas que están divorciadas alguna vez se amaron. Todas las personas que tienen a sus hijos al cuidado de un nuevo papá, llamémosle novio, conviviente o pololo como decimos en Chile. En algún momento amaron a ese niño, pero se les cruzó un nuevo amor y cambió la dinámica. Hay muchos cristianos en adulterio que abandonaron a sus familias o personas que pasan de un amor a otro. Pero el amor en las escrituras es más que un sentimiento. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Eso significa que tú tienes sentimientos porque Dios los tiene, te emocionas porque él se emociona. La Biblia misma nos enseña que Dios se goza y se deleita.
Cuando hablamos sobre el amor en nuestras iglesias, siempre usamos 1 de Corintios 13: «El amor es esto, es aquello… el amor es paciente, es bondadoso…» características del perfecto amor de Dios. Y cuando lo escuchamos no podemos pensar con superficialidad: «¡ay si! que lindo el amor, me suena como algo tan bonito». porque el amor en la Biblia no es el amor que tú sientes porque tu amor es corrupto, torcido y débil. Lo podemos ver en el amor
Lo que movió a Cristo fue el amor del Padre: un amor perfecto y sin medida, un amor que lo mandó a la cruz, un amor que lo quebró a la mitad. Un amor incomprensible, un amor sufrido, persistente y que jamás cambia
corrompido que le entregamos a nuestros hijos al mal criarlos; el mundo nos dice que los niños pueden tomar decisiones pero no pueden, no tienen las herramientas para hacerlo. Entonces qué sucede, vuelven arrepentidos de las malas decisiones que tomaron. Hay padres que creen que son buenos padres solo por tener el titulo de papá, sin darles un buen consejo, sin ejercer disciplina, no se sientan con ellos para aconsejarlos y guiarlos a tomar la mejor decisión. Los muchachos tienen mucha energía pero no tienen madurez, viven soñando.
La forma del amor
El amor es un compromiso que no se basa en sentimientos; cuando amas a alguien, aunque la persona te falle o te haga daño, de igual forma la sigues amando. Aunque se vaya lejos, no te llame más ni te quiera más, cuando vuelva seguirás amándolo (Juan 3:16).
Ser un buen cristianos no significa no ser tentado jamás, significa no ceder a la tentación
El amor es una acción que hace cosas a favor del otro, se niega a sí mismo por otro. El amor es una acción según la Biblia y la manifestación más grande de amor es un Cristo llendo a la cruz cuando
no quería ir, porque no quería separarse de su Padre. Lo más precioso para Jesús no eran los reinos de este mundo. Lo que movió a Cristo fue el amor del Padre: un amor perfecto y sin medida, un amor que lo mandó a la cruz, un amor que lo quebró a la mitad. Un amor incomprensible, un amor sufrido, persistente y que jamás cambia.
Dios nos llamó a vencer la maldad con amor. Lo que cambia a las personas es la palabra misma metida en su corazones. El amor es persistente, es sufrido. Lucha por las personas. Él amor corrupto se calla y deja que las personas se pierdan (1 Corintios 13:7).
El amor vence al pecado. ¿Cuáles son tus tentaciones? ¿soberbia, envidia, homosexualidad, desinterés, antipatía o carnalidad?. Sea cual sea la lucha en tu corazón, nos vamos morir arrastrando la condición de este viejo hombre. Ese hombre que Dios amarró el día que lo conocimos. Viviremos orando hasta el final: ¡Señor ayúdame!. Porque la gloria se la debe llevar él. Tú tienes que aprender a amar a Dios con todo tu corazón y vivir en ese amor de transformación gradual hasta que él venga. Tú seguirás siendo un hombre tentado, sujeto a pasiones. Te sueltas de Dios y vuelves atrás. Ser un buen cristianos no significa no ser tentado jamás, significa no ceder a la tentación. Ser un buen cristiano no quiere decir, que ya no sentirás nada malo, es no dejar que eso te controle. Porque cuando esto comience a salir del corazón, el filtro del Espíritu Santo vendrá y te dirá: deja eso, haz el bien.
El evangelio trata de vivir a Cristo. Debemos ser radical al amar a Dios. Nos podemos llegar a sentir tan mal y preguntarnos por qué nací, por qué me siento así. Pero fíjate lo que dice Dios:
«Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Pero Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir» (1 Cor 10:13).
Tu lucha es para la gloria de Dios, porque solo podrás vencer con Dios, a través de Dios y para Dios. Debemos quitar de nuestra mente los paradigmas de que un día él se llevará todas nuestras tentaciones. ¡No! Dios las controlará.
El amor todo lo puede, si amas a Dios, vas a permanecer. Si amas a Dios vas a soportar todas las tentaciones por amor de su nombre, por amor a tus hijos y de quienes te rodean.



