Si te preguntara cuál es el peor pecado que existe ¿Qué me dirías? Quizás ¿Algún pecado sexual?. Tal vez ¿matar?¿robar?. Existen tres tipos de pecados en el ser humano:
Paraptôma es pecar por ignorancia. Este pecado se define como errar en el blanco pero de igual forma tiene una consecuencia. Debemos conocer la biblia porque ella no nos dejará errar el blanco, nos enseñará qué cosas son pecado para no vivir como necios. Hamartía es cuando pecamos más allá de nuestras fuerzas, la tentación nos derriba y somos vencidos por el pecado. Anomía en cambio, es planificar y urdir el pecado en el corazón. Es la iniquidad. Aquellas personas que practican este tipo de pecado no piden perdón.
El peor pecado
El peor pecado que existe tiene relación con no cumplir lo primero que un cristiano debe cumplir: Amar a Dios sobre todas las cosas. En el libro de Óseas, Dios reprende a Israel sobre esto y que luego nos reprenderá a nosotros en el nuevo testamento. Lee con atención:
«Vengan, volvámonos al Señor. Él nos despedazó, pero ahora nos sanará. Nos hirió, pero ahora vendará nuestras heridas. Dentro de poco tiempo él nos restaurará, para que podamos vivir en su presencia. ¡Oh, si conociéramos al Señor! Esforcémonos por conocerlo. Él nos responderá, tan cierto como viene el amanecer o llegan las lluvias a comienzos de la primavera». «Oh Israel y Judá, ¿qué debo hacer con ustedes? —pregunta el Señor—. Pues su amor se desvanece como la niebla de la mañana y desaparece como el rocío a la luz del sol. Envié mis profetas para destrozarlos, para aniquilarlos con mis palabras, con juicios tan inevitables como la luz. Quiero que demuestren amor, no que ofrezcan sacrificios. Más que ofrendas quemadas, quiero que me conozcan. Pero igual que Adán, ustedes rompieron mi pacto y traicionaron mi confianza» (Oseas 6:1-7 NTV)
En las escrituras conocemos a Dios porque en ella está su mente, corazón, deseos y voluntad. Si lees profundamente las escrituras, entonces conocerás profundamente al Señor. Si la lees con humildad más de Dios entenderás. Si con humildad le
Si lees profundamente las escrituras, entonces conocerás profundamente al Señor
pides al Señor que te revele las escrituras, para que tú corazón sea transformado para su gloria, él te revelará su naturaleza. Pero si la lees con soberbia o para decirle cosas morales a otros no conocerás nada. Cuando un hombre o una mujer busca a Dios con todo su corazón él lo invita al seno de su corazón y le revela cosas que otros no conocen, cosas que ojo no vio ni oído oyó.
El problema de Dios con la iglesia
El gran problema de Dios con la iglesia es que el amor de ella mengua. Nuestro problema no es el pecado, porque el pecado se vence rápidamente cuando estamos enamorados. Mi esposa siempre dice algo: «el que ama no peca». Cuando uno está embobado de amor por Dios no peca. El problema real es el desamor que resulta en indiferencia.
Dios condena con la muerte y exilio el desamor de Israel. Muchas veces Dios exilió a su pueblo como castigo por sus pecados pero luego sentía compasión por ellos. Dios es Padre y nos castiga, nos duele pero él también nos cura.
La ira de Dios dura sólo un momento, pero su misericordia dura toda la vida. Las Escrituras dicen que Dios es grande en misericordia y él se duele de castigarnos. Exilió tantas veces a Israel para mostrarnos una sola cosa: Dios es serio.
El gran problema de Dios con la iglesia es que el amor de ella mengua. Nuestro problema no es el pecado
Veamos Apocalipsis 2. Este mensaje tiene tres facetas. Primero, fue enviado a siete iglesias reales que existían en Asia durante la época del apóstol Pablo. Segundo, también es un mensaje para siete eras de la iglesia a lo largo de estos dos mil años de la gracia de Cristo. Tercero, es un mensaje pertinente
para el tiempo actual, según los pecados de la iglesia y sus siete características de apostasía. Observa lo primero que dice Dios antes de que llegue el tiempo del fin.
«Yo sé todo lo que haces. He visto tu arduo trabajo y tu paciencia con perseverancia. Sé que no toleras a la gente malvada. Has puesto a prueba las pretensiones de esos que dicen ser apóstoles pero no lo son. Has descubierto que son mentirosos. Has sufrido por mi nombre con paciencia sin darte por vencido. «Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio! ¡Mira hasta dónde has caído! Vuélvete a mí y haz las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, vendré y quitaré tu candelabro de su lugar entre las iglesias» (Apocalipsis 2:2-5 NTV)
Dios le está hablando a un grupo de cristianos que no toleran la maldad, que odian la hipocresía de hombres que se dicen ser de Dios y no lo son, a los estafadores de la fe, a esos que ven a las personas como mercadería para sacarles dinero. Es una iglesia que ha sufrido con paciencia por la causa de Cristo. Un modelo de iglesia ideal. Pero Dios tiene una queja contra ella: «no me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio». Iglesia sin amarse no es iglesia. Una demanda que tenemos de parte del Señor es amarnos los unos a los otros. La iglesia llega a amarse cuando trabajan juntos, sufren juntos, luchan juntos y permanecen unidos. Tú no puedes amar a un extraño o a un visitante, es por esto que debes servir con tu iglesia, compartir y convivir con ella, lo desconocido no lo podemos amar.
El motivo de nuestro amor es Cristo Jesús, como dice Apocalipsis: «Vuélvete a mí y haz las obras que hacías al principio». Si vivimos esto, ya no amaremos con nuestro amor, amaremos con el amor de Cristo.
«Si no te arrepientes, vendré y quitaré tu candelabro de su lugar entre las iglesias»



